COLLECTANEA PHILOLOGICA XXVIII, 2025

DOI: https://doi.org/10.18778/1733-0319.28.22

Review

Castro-Páez, Encarnación (2023). De Tartesos a Hispania. Geografía y etnografía en la literatura greco-latina.
Barcelona: Editorial Bellaterra. ISBN 978-84-18723-65-0. 322 pp.

Fernando Blanco-Robles*

FORTH-Institute for Mediterranean Studies
logo ORCID https://orcid.org/0000-0001-9106-6096

Transcurridas dos décadas desde comienzos del presente milenio, puede decirse que la consolidación de los estudios sobre geografía antigua en España es ya una realidad y, además, ha generado un considerable número de publicaciones amparado en el número significativo, y creciente, de investigadores que se han sumado a estos estudios; dejándose notar especialmente las influencias francesas e italianas –países en los que la tradición de estos estudios es mucho más longeva–, y donde ahora España y sus autores ocupan un lugar igualmente relevante[1]. El libro que reseñamos aquí puede ser considerado, en cierto modo, el epítome del alcance de la investigación española en materia de geografía antigua hasta la fecha, de la mano de Encarnación Castro-Páez (Universidad de Málaga): destacada investigadora española dedicada a estos propósitos y que cuenta con un sustancioso número de publicaciones al respecto en su haber. Por otro lado, sobre la monografía debe destacarse el gran esfuerzo de síntesis realizado que redunda en la pretensión de ofrecer una visión completa, cronológicamente, de la imagen y representación geográfico-etnográfica que de la Península Ibérica (Iberia, Hispania) hicieron los autores griegos y los autores latinos a lo largo del primer milenio antes de Cristo, en concreto en especial desde el siglo V a.C. y hasta el autor helenístico de transición, Estrabón (aunque, como se dirá, la autora no olvida a los autores de épocas posteriores que escribieron sobre Hispania). Y aunque dicho así pueda parecer una cuestión sencilla, la obra de E. Castro-Páez pone de relieve la complejidad que en realidad entraña tratar de interpretar la naturaleza de la geografía y las etnias que los antiguos querían transmitir a sus propios pueblos, y que han llegado hasta nosotros generando no pocos, y a veces enconados, debates entre los historiadores, ya en nuestra moderna actualidad.

Previamente a abordar en detalle el contenido del libro, debemos hacer referencia y destacar dos aspectos. En primer lugar, mencionar el prólogo del Prof. Gonzalo Cruz-Andreotti que hace balance del valor de la obra destacando dos aspectos, uno de ellos adelantado ya: la síntesis del pensamiento geográfico y etnográfico de los autores clásicos sobre la Península Ibérica y, en segundo lugar, el antes y después que supuso el desembarco, intervención y, finalmente, conquista de Roma de este espacio del Mediterráneo, pues trajo consigo cambios en la concepción geo-etnográfica de Hispania al ampliar el conocimiento que se tenía sobre el territorio. Como remarcaremos, la autora hace especial énfasis en el papel de Roma en estas visiones e imágenes de Hispania, sobre lo cual nosotros mismos estamos plenamente de acuerdo y nos parece un gran acierto intelectual que debería enfatizarse más si cabe, y no solo cuando hablamos de Hispania. Cualquier otra región del Mediterráneo, o allende a éste, con las mismas ignotas características sufrió procesos similares, pero es necesaria una investigación que las ponga en evidencia; tal y como ha demostrado Encarnación Castro-Páez para el caso de Hispania. El segundo aspecto, al que queríamos hacer especial referencia, era la inclusión al final de los sucesivos capítulos de unas tablas que recogen todas las citas de los autores clásicos analizados referidos a la Península Ibérica. Lo destacamos porque no son tablas al uso donde se incluye solamente las referencias a las ediciones y/o la selección de textos, en este caso nos parecen incluso mucho más útiles pues la autora, en un gran esfuerzo, además de proveernos de la referencia a las ediciones, proporciona un desglose exhaustivo y exegético de los contenidos geográficos y etnográficos presentes en esos pasajes y citas; lo que las vuelve un instrumento sumamente útil y valioso en sí mismo, además de ser un complemento adicional al estudio desarrollado previamente en esos capítulos. Nos parece pues digno de elogio que se haya decidido incluir este elemento en la publicación y digno igualmente de ser una práctica a emular.

La monografía se abre, como es pertinente, con una Introducción para delimitar aspectos de contenido y metodología de la que nos gustaría subrayar dos cuestiones. La autora enfatiza el papel que, en estas obras con contenido geográfico, tienen los pueblos como otro elemento más organizador del territorio, aunque sujeto a mutaciones con el devenir de los tiempos (p. 18); aseveración que, consideramos, no debe perderse de vista sobre todo cuando, al tratar aspectos como la identidad de estos pueblos, a veces se cae en el error de hacer “estrictas” y “estrechas” vinculaciones geográficas de los mismos, cuando al hacer estudios diacrónicos estos claramente muestran su “fluidez” temporal; por no mencionar el muy difícil problema de resolver si dichas identidades son originales o una reelaboración desde las coordenadas por Roma (obvio en el caso “celtíbero”, más difícil de saber para otros pueblos) (p. 19). El otro aserto que nos parece digno de ser destacado concierne a las obras y autores tratados. Como se decía, la investigadora hace un recorrido cronológico de los clásicos que tratan Hispania al modo geográfico y es este un principio metodológico que acompaña al de la contextualización de esas mismas obras y sus artífices. Una obviedad, como ella misma señala (p. 19), pero una obviedad que a nosotros se nos antoja necesario remarcar: nunca puede perderse de vista el contexto histórico, político, social, económico, religioso, filosófico y cultural en el que esos hombres vivieron y escribieron; no puede ser algo que se disocie, pues puede dar las claves precisamente para su cor­recta lectura e interpretación, alejándonos de prejuicios e ideologías modernas de nuestros tiempos que tan solo empañan o falsean el objetivo cierto de la Historia que, como decía Miguel de Cervantes, es buscar y contar la Verdad; objetivo que, por desgracia, día a día, generación a generación, comprobamos que es sistemáticamente violado y olvidado[2]. Nosotros incluso enfatizaríamos y remacharíamos otro aspecto sustancial: deben diferenciarse autores griegos de autores latinos, esto es, no por la lengua en la que escribieron, sino precisamente porque el lugar en el que nacieron y vivieron condicionó sus mentalidades y formas de entender la realidad. No es necesariamente comparable un Tucídides a un Tito Livio, o un Polibio a un Tácito, pues, por ejemplo, en la misma idea de la dialéctica “civilización” versus “barbarie”, su entendimiento por un griego/helenístico difería de la de un romano. Y en la geografía, en cierto modo, puede comprobarse a través de la obra de Castro-Páez que sucedía algo similar.

Vienen ya a continuación los cinco capítulos que desarrollan la investigación. El primero de ellos (pp. 23–53) trata de trazar los límites del género literario geográfico en la Antigüedad, desde su génesis en el mundo griego (s. VI a.C.), en lo que se constituye como un capítulo general que aborda el hecho geográfico en los escritos antiguos, a la vez que nos ofrece una contextualización histórica de los principales autores que, posteriormente, serán abordados –en especial Heródoto, Hecateo, Eratóstenes, Estrabón–. E. Castro-Páez, advierte que desde el siglo V a.C. el modelo político-étnico fue el que prevaleció a la hora de organizar y describir los espacios geográficos, frente al modelo geométrico de Anaximandro, y cuyo peso perduró hasta los autores de época de Augusto, dotando al género geográfico de una carga histórica (aunque no se invalidó el otro modelo). El segundo capítulo (pp. 55–87) da paso ya al tratamiento pormenorizado de las referencias a Hispania, en concreto, desde los primeros testimonios míticos del siglo VIII a.C. hasta Eratóstenes (s. III a.C.). Nos atrevemos a decir que ningún autor o referencia han quedado fuera del análisis de la autora: desde el ciclo homérico, Hesíodo, los líricos griegos arcaicos, Hecateo, Heródoto, hasta Herodoro de Heraclea, Éforo, Timeo y, finalmente, Eratóstenes y Timóstenes, cerrando este capítulo así con los “filósofos-geógrafos” (como los califica la autora) de la primera etapa del periodo helenístico. Sobre todo, es Heródoto y Eratóstenes quienes centran su atención. Aunque son muchas las conclusiones e ideas que merecerían destacarse, creo que es interesante advertir ese corte que podríamos situar en el siglo III a.C., donde el limitado conocimiento e incluso falta de interés de los autores previos a ese siglo –debido a una escasa información que, además, no procede de avances bélicos, y a que el interés geopolítico está en la esfera Oriental con la dialéctica greco-persa–, da paso, con Eratóstenes, a lo que parece ser un grado mayor de conocimiento que, sin embargo, se reduce a lo cartográfico, dejando de lado los balances etnohistóricos, donde todavía no se concibe una Iberia peninsular sino más bien un saliente (ἂκρα) de Europa. Con todo, queda más que claro, como señala E. Castro-Páez, que es la II Guerra Púnica la que va a alterar este panorama del conocimiento de la Península Ibérica, precisamente porque a través de Roma llegará un caudal nuevo y mayor de conocimiento.

Con esta observación se inicia el tercer capítulo del libro (pp. 90–122): cómo la expansión de Roma rompió la perspectiva cartográfica que se había estado gestando en Alejandría y los factores étnicos, geográficos, históricos, etc. vuelven otra vez al centro de las producciones literarias; o si se prefiere, por simplificar, el esquema de la civilidad frente a la barbarie. La autora dedica esta parte a tres autores helenísticos: Polibio, Artemidoro de Éfeso y Posidonio de Apamea, abarcando por tanto los siglos II y hasta mediados del I a.C. Son Polibio y Artemidoro los que ocupan una porción importante del capítulo. Si bien, como señala, Polibio no fue propiamente un geógrafo, se vio en la necesidad de recurrir a ese género para sus “Historias” (arraigándose en la tradición más arcaica griega) y esto al tiempo le llevó a un renovamiento de la disciplina por ese “presentismo autóptico”, en palabras de la autora, a causa de la intervención y conquista romanas que el conoció en primera persona (p. 98). Por lo que se refiere a Artemidoro, debe resaltarse la importancia que se le da como probable primer autor del ámbito helenístico que asimiló el término Iberia al de la Hispania romana, incluida su división provincial –así como su carácter genuinamente peninsular, debemos entender–; asumiendo por su parte la autenticidad del famoso Papiro de Artemidoro. Finalmente, a partir de lo poco conocido de la obra de Posidonio, éste es concebido como el eslabón final de esa transmisión al mundo griego de la nueva información del Occidente proveída por Roma, haciendo un ejercicio de corrección y crítica a la tradición geográfica fantástica y exegética anterior.

El capítulo cuarto (pp. 123–180) viene entonces a tratar, por fin, las fuentes latinas cuyo número es proporcionalmente menor, pero no por ello menos interesante. La diferencia es notable, también a nuestro parecer, sobre todo porque los artífices de esas obras fueron políticos y militares –la gran mayoría conocedores de primera mano del territorio hispano por su participación en la conquista y gobierno de la misma–, lo que provee una imagen geográfica de la Península muchas veces variable en función de los avances militares y de las nuevas noticias que se tuvieran; en definitiva, los romanos proveen de una perspectiva militar y, nosotros matizaríamos, no tanto ideológica (que en parte también) como sobre todo geopolítica de lo que para ellos era un teatro de operaciones y un espacio administrativo. La autora trata en primer lugar lo que se correspondería a la obra de Catón que debe ser abordado desde las menciones de Tito Livio, por lo que al mismo tiempo se aprovecha para tratar a este autor, así como las referencias de los autores helenísticos de plena época imperial, Plutarco y Apiano, que vienen a llenar el hueco de información del que carecemos. La obra de Julio César, o mejor el Corpus Caesarianum Hispanicum, tiene un peso específico en el capítulo del cual la autora ofrece un elaborado análisis, incluida la aplicación del esquema tripartito de M. Rambaud (1974) para el caso del Bellum Hispanicum; lo cual nos parece de una notable y genial originalidad. Pueden ser destacables sus afirmaciones sobre el papel de César en la elaboración libresca de una organización geográfica más precisa del frente Atlántico, afectando ello a Hispania claro, así como el valor que tuvo su obra como informante de datos geográficos –pese a que este género tenga en el estadista una clara faceta literaria de complementariedad al hecho político-militar–, que pudo ser incluso usada por Estrabón. Es decir, E. Castro-Páez sugiere que Julio César (como transmisor quizá de información de Catón también) podría haber sido el eslabón intermedio entre Artemidoro/Posidonio y Estrabón para completar éste su obra, por las coincidencias narrativas que ella observa. Por último, la autora aborda la situación de Hispania en tiempos de Augusto y el conocimiento elaborado por Marco Agripa y Varrón que nos es conocido a través de Plinio el Viejo. No se olvida pues de tratar el controvertido asunto del momento cronológico de la división y reforma provincial emprendida por Augusto y el problema de la “provincia transduriana” del bronce de Bembibre, sobre lo cual considera que el testimonio de Estrabón podría ayudar a aclararlo por una cuestión precisamente cronológica.

Todas estas aseveraciones sobre Estrabón son sumamente autorizadas, pues E. Castro-Páez es una gran conocedora y experta de este autor al que ha dedicado varios trabajos, incluida su tesis doctoral[3]. Es por ello, así como por razones cronológicas, que la monografía se cierre con un preciso capítulo dedicado en detalle y profundidad al propio Estrabón (pp. 181–220). Lo más destacado, a nuestro juicio, que indica la investigadora tiene que ver con la naturaleza de la propia obra de Estrabón y sus objetivos, ya que ofrece un esquema de lectura e interpretación que puede ser aplicable para el resto de los libros de su Geografía. Estrabón, por tanto, nos estaría ofreciendo una explicación diacrónica de Hispania, pretendiendo mostrar la evolución de estos territorios desde sus estadios más ignotos hasta la conquista romana y la extensión de pólis, y por tanto de la civilización, en términos griegos, en la Península Ibérica. Es por ello que, lo que parece un texto que en ocasiones muestra un claro regresus con respecto a los avances en materia geográfica y cartográfica que se habían alcanzado con Artemidoro o Posidonio, se complementa después con noticias y una actualidad contemporánea al autor, que bien pudieron proceder de sus amistades entre la élite romana, sus estancias en Roma y/o de sus lecturas de César, Agripa u otros. Estrabón incluye también ese proceso de racionalización del mito (propio de su época) que tenía varias funciones, pero, entre otras, “helenizar” la Península Ibérica atenuando así su carácter extraño para el griego.

Finalmente, el libro se cierra con las pertinentes conclusiones (pp. 221–224) de las cuales destacaríamos la definición del concepto de “geografía” en la Antigüedad que ensaya su autora, en contra de las visiones “presentistas”: una “geografía” que no era más que otro de los géneros literarios del mundo antiguo (como la Historia misma), de fronteras poco claras y permeables, sujeto a corrección y rectificación de lo precedente constantemente, y sobre el que se anclaban otras narraciones de tipo histórico, militar, astronómico-matemático, cartográfico, etc. pues se entendía que esta, la geografía, era otro espacio más de la acción antrópica; reforzando así la idea de “posesión intelectual” o apropiación de un territorio.

Todo ello se complementa al final con unos elaborados y completos índices de fuentes y geográficos, así como la pertinente y nutrida bibliografía.

Como ha quedado de manifiesto, la monografía debida a Encarnación Castro-Páez ofrece a su lector una panorámica amplia y completa de la evolución de la imagen geográfica de la Península Ibérica durante el I milenio a.C. e incluso hasta los primeros siglos del Imperio Romano, pues los autores de esos tiempos aparecen también abordados y catalogados, en tanto se convierten en material de conocimiento de la Hispania, sobre todo, del siglo I a.C.; nos hace pues partícipes del proceso de desvelamiento de la realidad territorial y poblacional para los antiguos del solar hispano. Pero además de esto, la autora lo hace desde una profunda crítica e interpretación de las fuentes que son constantemente comparadas y contrastadas, por lo que, como hemos tratado de mostrar, son numerosas, sugerentes y muy sugestivas las ideas e hipótesis que se plantean, invitando al debate, la reflexión y a profundizar en los estudios. En conclusión, personalmente nos parece una obra de todo punto imprescindible para el conocimiento de la construcción geográfica y etnográfica que de Tartesos-Iberia-Hispania hicieron griegos y romanos. Imprescindible no solo para aquel interesado en esta materia tratada específicamente por E. Castro-Páez, sino también para todo aquel que desee profundizar en el conocimiento de Hispania en general o en otros campos específicos (por supuesto la etnografía, pero también las cuestiones de identidad o de ciencia antigua), ya que encontrará en esta obra ideas, sugerencias bibliográficas y nuevos puntos de vista sobre los autores clásicos.


Autorzy

* Fernando Blanco-Robles, PhD in Ancient History at the University of Valladolid (Spain), is currently a postdoctoral researcher at the Institute for Mediterranean Studies (Crete, Greece), as part of the research project SlaVEgents: Enslaved persons in the making of societies and cultures in Western Eurasia and North Africa, 1000 BCE–300 CE, funded by the European Research Council. His main line of research is the study of slavery in Antiquity, specifically during the Roman period, with special attention to the provinces of Hispania. Furthermore, he has followed other investigation fields regarding problems of Roman imperialism, romanization, and the identity of ancient populations.
e-mail: ferblanrob@gmail.com


Bibliography

Castro-Páez, E. (coord.) (2018). De nuevo sobre Estrabón: geografía, cartografía historiografía y tradición. Alcalá de Henares-Sevilla: Universidad de Alcalá de Henares and Universidad de Sevilla.

Castro-Páez, E. (2022). Espacios y “póleis” en el libro III de Estrabón: fusión de tradiciones y procesos geo-históricos en la creación de una península. Unpublished Doctoral Thesis. Málaga: Universidad de Málaga.

Perea Yébenes, S. (coord.) (2024). El soldado romano y la familia. Madrid: Universidad Nacional a Distancia.

Rambaud, M. (1974). L’espace dans le récit césarien. In: R. Chevallier (ed.). Littérature gréco-romaine et géographie historique. Mélanges offerts à Roger Dion. París: Picard. 111–129.


Notas

  1. 1 Síntoma y ejemplo de esto que estamos diciendo, lo tenemos en el conjunto de Monografías de GAHIA (publicadas por la Universidad de Sevilla), https://editorial.us.es/colecciones-y-series/monografias-de-gahia/90/0, vinculadas a la actividad de la Asociación GAHIA. Geography and Historiography in Antiquity, de raíz española, y que aglutina a un gran número de investigadores de este campo de toda Europa, https://gahia.net/es/
  2. 2 Me gustaría citar las palabras recientes del Prof. Sabino Perea Yébenes (2024: 12) con las que no podríamos estar más de acuerdo: “En los estudios académicos debe prevalecer la búsqueda de la verdad o el análisis de la realidad a través de los documentos, y no la construcción de modelos ideologizados que, desde el presente, pretenden mirar subjetivamente al pasado a conveniencia”.
  3. 3 Nos limitamos a citar los dos trabajos principales (2018, 2022), pero en su perfil investigador de Academia.edu pueden encontrarse los demás referidos a esta misma temática, https://uma.academia.edu/EncarnacionCastroPaez

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Received: 03.01.2025. Verified: 09.01.2025. Revised: 28.02.2025. Accepted: 05.03.2025.
Funding information: Project «SlaVEgents: Enslaved persons in the making of societies and cultures in Western Eurasia and North Africa, 1000 BCE – 300 CE»; European Research Council (ERC) Advanced Grant 2022 (Grant Agreement nº 101095823) del European Union’s Horizon 2020 research and innovation program. Conflicts of interests: None. Ethical considerations: The Authors assure of no violations of publication ethics and take full responsibility for the content of the publication. Declaration regarding the use of GAI tools: Not used.